Groq levantó 350 millones de dólares a una valuación de 3.500 millones para escalar su operación neocloud
Groq levantó 350 millones de dólares en una ronda liderada por la firma de inversión Disruptive, con participación planificada de Nvidia y una valuación de 3.500 millones de dólares, según publicó TechCrunch. El número queda por debajo de los 6.900 millones de valuación que tenía la empresa el septiembre pasado, unos meses antes de que Nvidia contratara a su fundador y CEO, Jonathan Ross, y a otros miembros clave de su equipo como parte de un acuerdo de licensing de 20.000 millones de dólares que la compañía pagó a los inversores.
Un vocero de Groq le dijo a TechCrunch que el valor más bajo no se lee como un down round. La empresa lo toma como una nueva valuación para "la versión de Groq posterior al acuerdo de licensing con Nvidia".
Cómo pasó de fabricar chips a ser un neocloud
Antes de la salida del equipo, Groq hacía su propio silicio. Diseñó chips que bautizó LPU, language processing units, apuntados a la inferencia, el tipo de cómputo que se necesita para correr workloads de IA en tiempo real, en competencia directa con Nvidia. Después de que Ross y el resto del equipo estrella se fueran a Nvidia, la empresa pasó de ser un fabricante de chips de IA a un proveedor de nube y datacenter que opera hardware de Nvidia. Es el modelo neocloud: comprar aceleradores a gran escala y vender acceso a ellos.
El pivot arrancó en junio con una ronda de 650 millones de dólares. Groq opera hoy 13 datacenters en Norteamérica, Europa, Medio Oriente y Asia-Pacífico, y atiende a más de 6 millones de developers, empresas y compañías AI-native, según la propia empresa. Su plan declarado es crecer de 54 megavatios a más de 200 megavatios en 2027, un aumento de casi cuatro veces en huella de potencia.
El capital nuevo va en la misma dirección. Groq dice que los fondos van a respaldar "a quienes buscan usar clusters medianos y grandes de cómputo acelerado por Nvidia para training e inferencia".
Lo que todavía no está verificado
Alex Davis, presidente de Groq y CEO de Disruptive, describió el objetivo en un comunicado: "Estamos convirtiendo a Groq en la nube de inferencia líder del mundo. La inferencia, sin dudas, va a ser la capa más grande y más crítica de la infraestructura de IA". Ahí está la ambición que la ronda financia.
Si un neocloud puede hacer que los números cierren es todavía una pregunta abierta. CoreWeave, el ejemplo más visible del modelo, reportó un fuerte crecimiento de ingresos en el segundo trimestre y sumó contratos importantes, entre ellos acuerdos con Meta y Anthropic. Los inversores, en cambio, siguen preocupados por su alto capex, su dependencia de deuda y su exposición a hardware que se deprecia rápido, y por si ese crecimiento se convierte en free cash flow. Los números de Groq todavía no son públicos, así que la comparación se queda en el nivel del modelo de negocio.
Lo que el pivot deja claro es la dirección de la dependencia. Groq quedó adentro del ecosistema de infraestructura de IA de Nvidia, y no es la única: Nvidia provee las GPUs que alimentan las nubes de CoreWeave, Lambda y Nebius, y al mismo tiempo invierte miles de millones en algunas de esas empresas mientras suman capacidad. El ingreso de un neocloud depende de hardware que su principal inversor y proveedor le vende.
Para un equipo que hoy compra capacidad de inferencia, la ronda no cambia nada en el corto plazo más allá de lo que Groq ya declaró: el número a seguir es la meta de 200 megavatios para 2027, donde aparece la capacidad de serving que se agrega.
Fuente: techcrunch.com